Eficiencia y Certificación Energética.


En junio de 2013 se publicó el Real Decreto 235/2013, por el que se aprobaba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios. Por aquel entonces, la información que se tenía sobre el certificado energético era prácticamente nula, y lo único que percibía la ciudadanía acerca del mismo era una obligación a la hora de una compra/venta y determinados alquileres de inmuebles.

En el certificado energético se califica el inmueble entre el A (más eficiente) y el G (menos eficiente) y, al igual que los electrodomésticos, que a mejor calificación implican menor consumo eléctrico y de agua, en los edificios ocurre lo mismo, a mejor calificación, menor energía será necesaria para alcanzar el confort.

Sin embargo, tener el certificado de eficiencia energética no implica un ahorro inmediato de energía. El certificado lo que nos aporta es una información primordial para poder empezar a ahorrar energía, y dinero. Es un instrumento que nos permite “medir” el edificio, y nos informa de las principales características constructivas así como varias medidas para ahorrar energía, el coste que conllevarían dichas mejoras con su incremento de coste anual y la nueva calificación energética si se implementaran dichas medidas. El siguiente ejemplo se corresponde con el Certificado de Eficiencia Energética de una vivienda de un bloque construido en 1982 en Madrid, mediante el procedimiento simplificado CE3X.

Cada vez con más frecuencia la gente se interesa por el ahorro energético y se ha convertido poco a poco en un factor determinante para elegir un inmueble en concreto, siempre y cuando comparemos inmuebles de características similares.



En cuanto a inmuebles de obra nueva sucede algo similar y es que el interés de las personas ante la posibilidad de conseguir una alta eficiencia energética desde "el minuto cero" de la vida útil de una vivienda ha crecido considerablemente en los últimos años.

MM House Mallorca. Passive House.

Un error muy común al pensar en viviendas sostenibles y eficientes es pensar que éstas lo son por requerir de instalaciones tecnológicas avanzadas, sistemas de paneles fotovoltaicos, etc, pero esto solo es una pequeña parte del gran conjunto que comienza por una buena estrategia en el diseño del inmueble, así como el uso de sistemas pasivos de climatización, de control solar, buenas soluciones constructivas evitando los conocidos y molestos puentes térmicos creando un entorno estanco, y con materiales de alta calidad, lo más naturales posibles.

Un ejemplo de vivienda con una alta calificación de eficiencia energética es la DAHOAM NATURRESIDENCE, proyectada por el arquitecto italiano Manuel Benedikter y ubicada en el Tirol (Italia). Está considerada como vivienda pasiva, ya que la mayoría de sus estrategias y sistemas lo son.

Fusiona los conocimientos de la arquitectura tradicional de la zona y las innovaciones actuales para conseguir una vivienda energéticamente más eficiente, produciendo más energía de la que consume.

Una de las máximas que persigue su diseño es captar la energía del sol: mediante una orientación óptima hacia el suroeste que proporciona al interior una gran cantidad de luz recogida a través de los amplios balcones.

Durante el invierno el sol bajo contribuye a la calefacción de la casa.

El sobrecalentamiento del verano se evita con las partes móviles de lamas de madera situadas en balcones y terrazas, los “techos verdes” y la gran cubierta dosel que proporcionan la sombra necesaria.

También se aprovecha el agua de la lluvia, que se recoge y se reutiliza para las cisternas y el riego del jardín.

Otro valor añadido es el uso de materiales de origen local, lo que produce menos impacto en el medio ambiente así como un abaratamiento en los costes.

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